¿Porqué nos cuesta tanto aceptar que los cambios se tienen que dar paso a paso?
Hablando con cualquier psicólogo, entrenador físico, nutriólogo, consejero financiero, consultor de organización -cualquier persona que trabaje con los cambios- podemos comprobar que la principal queja de aquellas personas que intentan cambiar es: "Porque no veo el cambio?!?" Y la respuesta es: Porque es un proceso. No hay atajos. Rápido y fácil se escucha muy tentador, pero lento y constante suele ser permanente y exitoso.
Creo que una de las razones por las que un cambio duradero requiere mucho tiempo es que hay una enorme presión en la psique humana para mantener el status-quo. La mente es como una liga, que fácilmente se puede estirar temporalmente, pero vuelve a su posición de reposo. Nos resistimos a cambiar.
Ansiamos lo familiar, nos refugiamos en lo que sabemos. El inconsciente cree que la permanencia es igual a seguridad, y el cambio es igual a peligro. Por esta razón es tan difícil romper un hábito, incluso si sabemos que algo no es bueno para nosotros
El trabajo del cambio nos obliga a superar un concepto erróneo: creemos que necesitamos la misma cosa que estamos tratando de dejar. Esto podría ser tan obvio como la creencia del alcohólico de que necesita la bebida o la mujer maltratada que cree que necesita a el hombre abusivo. Se puede ser más sutil, sin embargo, como el hombre deprimido creyendo que necesita de su depresión para ser atendido, o la mujer preocupada creyendo que ella tiene que preocuparse con el fin de mantenerse segura sí misma o a sus seres queridos. A menudo, estas creencias son erróneas, pero se llevan a cabo firmemente. Y sólo podemos desprendernos de ellas poco a poco, hasta que nos encontramos con una realidad mejor y la incorporamos a nosotros, también, poco a poco.
Freud comparó el proceso de cambio a el trabajo de un duelo bien logrado. Observó que el trabajo de duelo no sucede de un dia para otro. Día a día, poco a poco, y con dolor, el doliente evalua y trabaja todos y cada uno de los recuerdos de su ser querido. Naturalmente, tenemos una imagen de un futuro con nuestros seres queridos, y cuando los perdemos, debemos dejar que la imagen de ese futuro se vaya, también. Es un proceso lento y doloroso. Pero si vamos a recuperarnos de la pérdida y seguir adelante, tendremos que pasar por este proceso. No queremos hacerlo. A veces no pensamos que podamos hacerlo. Pero lo hacemos, un paso a la vez. A veces se siente como si nunca fuera a terminar. Pero si continuamos haciendole frente a la realidad de nuestra pérdida y los sentimientos que la acompañan, seremos capaces de seguir adelante.
En el trabajo de cambiarnos a nosotros mismos, debemos llorar la pérdida de nuestra relación con nuestro antiguo "YO". Como en cualquier relación de amor, tenemos lazos muy fuertes con nosotros mismos, con nuestra identidad. Este "antiguo yo" es el centro de nuestra identidad, es todo lo que conocemos. Incluso si se reconoce que hay algo problemático que tiene que cambiar en esta antigua forma de ser, nos resistimos a renunciar a ella. A veces nos hace dudar en el proceso. "¿Por qué estoy haciendo esto? No puedo vivir mi vida sin <insertar actitud disfuncional aquí>. Mas vale malo por conocido, que bueno por conocer. No quiero empeorar las cosas. "
Si tratamos de apresurar el proceso de cambio, no trabajaremos con estas luchas fundamentales. Es necesario pasar por un proceso de "creernos" el valor del cambio. Esta idea está en el corazón de muchas estrategias de cambio exitoso.
El exito a largo plazo en la pérdida de peso incluye pequeños pasos en la dirección de "comer menos y hacer más ejercicio" para que el cuerpo y la mente se puede adaptar a un nuevo equilibrio.
A largo plazo, el cambio organizacional exitoso implica un cambio progresivo en el que los miembros de la organización en todos los niveles sean consultados y participen.
A largo plazo, el éxito financiero implica una inversión inteligente y la paciencia para seguir a través de las subidas y bajadas.
El exito a largo plazo en la sobriedad incluye desprenderse de las drogas y el alcohol, un día a la vez.
Un psicoterapeuta de calidad, un entrenador, o una pareja estará contigo a través de este lento proceso, que generalmente funciona con dos pasos adelante y un paso hacia atrás. Entendamos que es esta la naturaleza del cambio. No hay otra manera de hacerlo. Cada paso adelante es una pérdida de la antigua identidad, y se vive con dolor. Cada paso adelante es un desafío a la idea errónea de que la permanencia de las cosas = seguridad. Cada paso adelante es un acto de fé en la idea de que el cambio podría ser en realidad una cosa buena.
Y todo esto requiere determinación, motivación y tiempo.
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